La leptina controla el hambre. Si tienes niveles altos de leptina no tienes hambre. Si comes mal y tienes un estilo de vida poco saludables el funcionamiento de la leptina se atrofia y aunque tengas leptina sigues teniendo hambre.
Las personas que se someten a dietas muy estrictas, como dietas milagros con muy bajo valor calórico , reducen notablemente los niveles de leptina, lo que hace que incrementan el hambre.
La leptina estimula la sintesis de señales de saciedad, es decir, nos ayuda a no tener hambre y a reducir la ingesta de alimentos.